Militante Artificial, Simpatizante Simulado, Compañero de Cartón, Ayudista Fingido...

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Militante Artificial, Simpatizante Simulado, Compañero
de Cartón, Ayudista Fingido...

Asiste a cuanta
reunión hay, infaltable, lo inviten o no. Según él, a mayor asistencia, mayor
aporte. Lo cuantitativo sobre lo cualitativo.

Junta,
conferencia, simposio, congreso, tertulia, homenaje, vacilón, peña,
aniversario, coloquio, fiesta, recital, tocata, conmemoración, espectáculo,
festejo.

Levantará su mano
una y otra vez para decir lo muy de acuerdo que está con los expositores del
asunto, especialmente si los que hablan tienen algún grado de importancia o
injerencia en alguna situación y una que otra potestad para la promoción de
cargos, plazas al extranjero,representaciones
en algún viaje, ojala fuera del país, o las consabidas becas en ciertas
universidades que se hacen llamar alternativas o de izquierda…

Estudia, aprende,
lee con avidez, piensa, reflexiona, cavila interminablemente para extraer el
conocimiento necesario para analizar, para opinar, para decir, para vociferar,
sus múltiples opiniones, barnizadas superficialmente de “pueblo” pero lo que en
el fondo hace es abonarse de conocimiento para consigo mismo, el arte, la
cultura, el conocimiento le interesa pero sólo para figurar, sólo para alcanzar
objetivos a corto y a largo plazo.

No aprende para
enseñar, aprende para escalar o posiciones o reparar el ego torcido que posee

La humildad que profesa no es más que una cáscara vacía, artificial, la cual,
se empeña en mostrar una y otra vez, pero que ante situaciones críticas o de
verdadera importancia la realidad le arranca la máscara postiza con notoria
facilidad.

Si se les murió
alguien, un pariente, el padre el tío o quien sea, lo usaran de escalera de
nepotismos o megáfono para aumentar el tono de sus opiniones, usarán la muerte
de otros en pos del interés personal las veces que puedan

Obsecuencia es su
apellido.

Lo fantoche, zascandil
yadulón que es, lo ocultará con la
última palabra elegante aprendida y memorizada del día. “Es axiomáticamente cierto aquello que postula nuestra dirigencia”

En nombre del
partido o de la organización cerrará filas no importándole otras posturas
aunque estás sean sensatas, en nombre de la organización y del pueblo, sí las
cosas no son como su conglomerado dictamina, abandonará las dinámicas o las
organizaciones levantadas a pulso.

Poco entiende lo
que le dicen, es como un niño que sólo obedece, no cuestiona, no pregunta. Si
las estructuras lo dicen es porque deber ser así. Le tiene más lealtad al
Partido, al colectivo que al propio pueblo o clase o causa o a principios
universales.

Adora etiquetar a
las personas, si son de éste colectivo son de ésta manera, si son de ése
partido son de ésta otra manera. Le cuesta entender que existen
particularidades,generaliza todo, es
tremendamente difícil para este individuo no estigmatizar a priori tanto a
organizaciones como a personas privadas.

No soportará
segundos lugares, las riendas del movimiento social (y del que sea) deben estar
en manos de su partido y en el propio también.

Los demás serán
simples cabezas calientes, ignorantes, mediocres, amarillos, tibios, ultrones, pobres
aficionados que no pueden competir con la gloriosa tradición histórica y
legendaria del partido X y la de él tampoco.

Todo esto dicho
con su mejor cara de Intelectual, aunque no sepa a ciencia cierta que supuesta
cara deben poner los intelectuales.Yes tal vez un intelectual, pero
se devanea y sufre lo indecible por mostrarse como tal las veces que pueda, y
esto lo amarga y lo carcome cuando la postura del día no ha dado los frutos
elogiosos que esperaba.

Un buen fruto se
pudre, cocido y hervido en el caldo de su propia vanidad. Entiende que su
cerebro funciona, pero no deben ser unos cuantos quienes lo reconozcan o le
reconozcan sus méritos sino cientos, miles. No es difícil verlo tratando de
codearse con gente conocida o influyente o popular…

Se disfraza a
ratos. Morral, sandalias, pelo al viento, la infaltable barba subversiva, la
cual, ojala sea desordenada y desafiante contra el sistema. La pañoleta
palestina al cuello de la cual no tiene idea cómo se llama o que representan
los distintos colores, el bolso semi roído y destruido. Algún libro de poesía o
algún intrincado libro de economía o política sólo apto para entendidos.

Usar el pelo
corto y corbata es sinónimo de poca convicción, pasearse con una tenida Gucci
es alta traición… (El problema no son los productos sino la forma en que se
realizan y su distribución)

Sino es poeta, es
músico, sino es dirigente público, encargado de A o de B o lo que sea, los
escenarios lo seducen, la muchedumbre lo llama. Las muchachas lo admiran…

Si es poeta o
literato andará dando la lata con interminables e insípidos escritos ó poemas
inacabables, acompañados de una cara que… ay... En fin…

“Siempre fui distinto, mientras los otros
niños jugaban a hacer castillos en la arena, yo reflexionaba acerca de la vida
mirando el mar” (y la cara de cordero al matadero)

Será invitado o
se auto-invitará (ofrecerá) a recitar los poemas en cuestión en forma
vitalicia. Versos que hablan de lo muy bueno que es el partido o la organización
o el infaltable Pueblo, serán aplaudidos si o si, importando bien poco la
calidad. El tipo está apadrinado por el partido x y a última hora que tiene de
malo, escribe a favor del “Pueblo”.

El Trovador…A la
segunda canción uno le aplaude con cierto aire de... ¿Terminaste? pero no...Nuestro
juglar estaba calentando la garganta solamente, eso sólo fue el preludio del
concierto que vendrá. Y arpegia una tras otra, rasguea canción sobre canción,
un pegote que al final ya nadie escucha y más parece ser un pobre infeliz
contratado en un bar de mala muerte para que entretenga a los clientes. A veces
uno tiene que cantar obligado porque sino, lo acusan a uno de ser amargado,
antisocial, además el tipo es listo, se sabe una batería de temas populares y
ultra conocidos, entonces es difícil abstraerse.

Y al final de
cuentas, si por último cantara bien, pero no. No canta tan bien como el cree
que canta y uno no le dice nada porque es compañero y no quiere herirlo. Y si
cantara tan bien, podría ponerse a coro con lo que canta y combatir un poco el
egoísmo, el caudillismo y la manía de ser florerito de veladas inacabables,
donde el jura que es el artista invitado. Que pase la guitarra a otros, que se
calle un poquito, que tome agua, que vaya a fumarse un cigarrito, que se aleje
un poco del micrófono un poquito...Por lo menos un par de semanas…

Dirigente
público, vocifera resoluciones e ideas y proyectos como si los hubiera
redactado él solito. Si tiene buena pinta, es la combinación perfecta. Hermoso
y talentoso. Las mujeres lo observan, los hombres lo envidian, guiña un ojo a
una de las asistentes, levanta la ceja mirando al horizonte y por el rabillo de
sus mil ojos observa el efecto en los hombres.

Cuando de
relaciones amorosas se trata, ahí los principios comienzan a tambalear para
bastantes dirigentes y militantes de cartón. Y no es que se quedó dormido con
la compañera y llegó atrasado a la reunión. Al contrario, no durmió pensando en
la compañera, cavilando una y otra vez sus planes.

Para los posibles
y potenciales rivales vendrán cambios imprevistos de cargos, de lugares, de
responsabilidades, importando bien poco si el compañero es muy hábil y apto en
sus tareas.

Producidos,
artificiales, falsos, simulados, aparentes revolucionarios hacen nata en las
organizaciones.

Y no menciono a
las compañeras ya que por lo general la conducción está siempre en manos
varoniles, y no porque les falte capacidad a ellas, sino porque entre
mediocridad impuesta hereditaria, entre el machismo mesiánico de algunos,
quedan relegadas a tareas meramente “culinarias” en ciertas estructuras. Y cómo
dice Bolaños, de la Cintura para abajo tanto los de derecha como de izquierda
piensan igual.

Además, los constantes fracasos y el actual fiasco y ausencia de la izquierda
es responsabilidad de hombres y no mujeres.

Súmesele a esto
el broche de oro de los hombres militantes, los machos organizados, los valientes
varones vernáculos que son unos cabrones y las quieren hacer todas aunque
existan compañeras mejores preparadas que ellos.

El dato
tragicómico es la sobre-intelectualización de todo, ese afán de querer
mostrarse más listo que los demás, el melón tuna y el estructuralismo oculto de
la cáscara.

Es la otra cara
del desagrado ante ciertos individuos. Porque si a uno le cae mal alguien que
sólo habla cosas superficiales y estúpidas, por otro lado el ser humano que su
único tópico es la posición política estratégica de ciertos conglomerados y su enfoque
dialéctico frente a la correlación de fuerzas dinámicas que ejercen presión
sobre las súper estructuras desencadenando un espectro subjetivo pero que no es
suficiente en el plano objetivo…

Y uno que no es muy ducho, ni tan listo como el
que expone, termina por asentir con la cabeza y pedir socorro con la mirada.

En cierta medida
el hombre polivalente, el hombre nuevo se mezcla de muy raras maneras y
concluye en un raro brebaje que debemos tomar a diario, nos guste o no.

Están los que no
toman alcohol, no dicen malas palabras, no fuman marihuana, no bailan, no
soportan el inglés, no celebran las bromas, no se ríen y no miran televisión
más que para observar la sección política etcétera.

El sólo hecho de
no realizar estas actividades al parecer los pone por sobre la media común,
súper hombres, súper mujeres, súper héroes. Y muchos observan al “populacho”
como eso, simple vulgo que tiene la suerte de ver caminar por sus calles a
distinguidos ángeles filántropos revolucionarios que los ayudarán y guiarán en
sus extraviadas vidas.

Un manto de
humildad cubrirá a muchos, pero en el fondo, misterios sin resolver, nadie sabe
por qué realizan ciertas actividades si al final les agrada y disfrutan de sus
“elegantes y sacrosantas “vidas.

Por otro lado
están los que tienen más vicios que Calígula, que deberían candidatearse para
Alcaldes de Sodoma y Gomorra. Uno los ve recolectando monedas para comprar
cervezas y un cuanto hay, para de esa manera escupirle al sistema lo perverso
que es.

Sucios, mal
hablados, irrespetuosos, alcoholizados, drogados, gente apática que esconde bastantes
trancas bajo el lema de que todo lo que el sistema muestra es lo peor.

Al final quizás
tienen cierta razón, pero es poco probable que generen muchos seguidores si se
dedican a enriquecer a la capitalista compañía de licores pidiéndoles plata a
los transeúntes con una cerveza en la mano y la otra estirada.

Compañeros que no
son muy agraciados por la mano estilística del señor se dirán a si mismos que
el puesto lo tienen por ser extremadamente listos. Y así se pasearán por los
pasillos de organizaciones.

Hay ciertos
partidos que usan las organizaciones para fines partidarios y cuando no bailan
al son que éste les impone, ó la desmantelan ó la denigran con comentarios
envenenados.

Así mismo se da
con ciertos militantes, usan las organizaciones o los puestos o los cargos para
elevar sus torcidas posturas personales. El cargo o puesto lo usarán para
sacarle el mayor brillo posible a su sombría existencia.

Casi nunca puede
ir a las protestas, lamentablemente tiene algo importante que hacer o está
ocupado o es demasiado importante como para que pudiera ser capturado.

Contará historias
de otros suplantando los personajes con su propio nombre, exagerará lo poco y
nada que ha hecho.

Marcará a fuego
el tiempo que ha estado en “la pelea” en detrimento de los novatos. La
experiencia vale más que la inteligencia, aunque experiencia muchas veces es un
eufemismo por error.

Con tipos tan
populares como estos, se hace difícil no aburrirse e irse para la casa.

Como sea, este
guerrillero de Internet, este sabelotodo de teorías, tropezará una y otra vez
con su sombra llamada práctica. Los ha habido por tiempos inmemorables, y por
lo general son los primeros que renuncian a sus convicciones, los compran a
precio de huevo.

¿Ejemplos?

Primerísimos en
transformarse en delatores, colaboradores y ayudantes de torturador o represor.
¿Ejemplos?

Ante el menor
signo de nepotismo no dudarían en trabajar con el diablo para obtener alguna
ganancia personal y en su descaro lo suavizarán con que trabajan por y para el
pueblo.

Hacerles una
crítica es declararles la guerra, la aceptan, la mastican y no la tragarán
hasta cuando puedan escupirla en cualquier momento.

Basta con que
vean dos veces a alguien que tenga talento o cualidades para que estos especimenes
retorcidos, los aparten, los denigren, los humillen, los calumnien hasta
hacerlos desaparecer, hasta hacerlos agotarse y renuncien a todo y se larguen..

Estar a la
izquierda de un partido u organización es algo meramente circunstancial,
escalan posiciones por ego, acatan decisiones erróneas por dinero y muchos son funcionarios
de la estupidez y de la cobardía, burócratas que son meros parásitos de las
organizaciones.

Obviamente, y hay
que ser enfático, indiscutiblemente no todos los que presentan características
como las descritas proceden de una manera burda o deleznable. Sin embargo, las
encuestas y la experiencia susurran, hablan y gritan repetitivamente que no por
nada el mundo de la izquierda en Chile es un país de habladores, sabelotodos, presumidos,
narcisos, pero fracasados a la hora de resultados. No más de tres dignas
excepciones existen a lo largo de la historia chilena, tapizada de puros
bocones, fanfarrones y lechuguinos.

Andrés Bianque

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