ECHAR ABAJO A EVO MORALES,A CORREA Y CHAVEZ COMO TAREA DE CIA CON ALLENDE
19 de Septiembre del 2000
Informe de la Comunidad de Inteligencia de EE.UU.:
La CIA pagó a Manuel Contreras
por Pascale Bonnefoy M.
Un informe preparado por la CIA a petición de cuatro comités legislativos estadounidenses reveló que en 1975, la agencia de inteligencia pagó al entonces director de la DINA, Manuel Contreras, quien fue informante de la agencia durante tres años, mantuvo como agentes a represores chilenos, pagó por "razones humanitarias" al grupo de golpistas que mató al general René Schneider en un abortado intento de secuestro en 1970, y recabó inteligencia en octubre de 1973 sobre las instrucciones que dio el general Sergio Arellano Stark para ejecutar a 21 prisioneros políticos.
El informe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA),*, cuya versión desclasificada se entregó anoche, fue elaborado a petición de los comités de Inteligencia y de Asignaciones de la Cámara de Representantes y el Senado el año pasado.
Los legisladores solicitaron entonces al Director de la CIA entregar un informe a dichos comités “describiendo todas las actividades de oficiales, agentes encubiertos y funcionarios de todos los elementos en la comunidad de inteligencia respecto de los siguientes aspectos en la República de Chile: (1) El asesinato del Presidente Salvador Allende en septiembre 1973; (2) La asunción del general Augusto Pinochet a la Presidencia de la República de Chile; y (3) Las violaciones a los derechos humanos cometidas por oficiales o agentes del ex Presidente Pinochet.” (Sección 311 del Acta de Autorización para Inteligencia del Año Fiscal 2000, también llamada Enmienda Hinchey).
El denominado “Informe Hinchey” de la CIA, en respuesta a la solicitud del Congreso, se basó en la revisión de archivos de la CIA, informes parlamentarios sobre las actividades de EE.UU. en Chile en los 1960 y 1970, las memorias de personajes claves, como Richard Nixon y Henry Kissinger, y la colección de historia oral de la CIA en el Centro para el Estudio de Inteligencia. Además, para elaborar el informe, la CIA consultó con oficiales de inteligencia en retiro que participaron directamente en los hechos.
“Este informe es un primer paso importante de la CIA hacia una divulgación transparente sobre un pasado vergonzoso... El siguiente paso sería la desclasificación de toda la documentación sobre la que se basa el informe Hinchey”, afirmó Peter Kornbluh, director del Proyecto de Documentación sobre Chile del National Security Archive, un organismo no gubernamental con sede en Washington, D.C. que ha liderado los esfuerzos para desclasificar la información secreta del gobierno estadounidense sobre Chile.
El Informe Hinchey abarca muchos más aspectos de la intervención de la CIA en Chile de los que comprenden las tres preguntas formuladas a la comunidad de inteligencia. No obstante, respecto de éstas, la CIA concluyó:
- “No encontramos información... de que la CIA o la Comunidad de Inteligencia estuviera involucrada en la muerte del presidente chileno Salvador Allende... El principal esfuerzo de la CIA en contra de Allende tuvo lugar antes, en 1970, en el fracasado intento de bloquear su elección y asunción a la Presidencia.
- La CIA apoyó activamente a la Junta Militar después del derrocamiento de Allende, pero no ayudó a Pinochet a asumir la Presidencia.
- Muchos de los oficiales de Pinochet estuvieron involucrados en sistemáticos y masivos abusos a los derechos humanos después del golpe. Algunos de ellos eran contactos o agentes de la CIA o de las fuerzas armadas de Estados Unidos.”
Las operaciones encubiertas de la CIA en Chile señaladas por el Informe Hinchey incluyen el financiamiento de partidos políticos -como el Partido Nacional, la Democracia Cristiana y el Partido Radical- para evitar la elección de Salvador Allende en 1964 y 1970, acciones contínuas de propaganda, incluyendo el apoyo económico a medios de prensa como El Mercurio, y apoyo a los planes de grupos golpistas en 1970 para evitar la ratificación de Allende en el Congreso como Presidente-electo. Todas estas actividades están incluídas en el Informe Church del Senado estadounidense en 1975 sobre “Acciones Encubiertas en Chile 1963-1973”.
Sin embargo, el Informe Hinchey incluye otros antecedentes hasta ahora desconocidos. Entre ellos, que la CIA consideraba pagar como agente permanente al director de la DINA, Manuel Contreras -quien fue su informante entre 1974-1977, y de hecho le efectuó un pago en 1975, y que según sus fuentes de inteligencia, el general Sergio Arellano Stark ordenó la ejecución de 21 presos políticos en octubre de 1973, durante la Caravana de la Muerte. Además, la CIA informa que mantuvo como agentes en Chile a numerosos violadores a los derechos humanos, a sabiendas de sus actividades represivas, y que entregó dinero "por razones humanitarias" al grupo de golpistas que dieron muerte al general René Schneider en 1970 posterior al hecho.
“El encubrimiento de los vínculos de Estados Unidos con la represión en Chile se está finalmente revelando. La admisión de la CIA de su conocimiento, y relaciones con torturadores de Pinochet ayudará a los ciudadanos en EE.UU. y Chile a saber la verdad sobre una historia sórdida”, agregó Kornbluh.
Evitar un gobierno de Allende
El asesinato de René Schneider
Los golpistas
La relación de la CIA con Manuel Contreras
Agentes chilenos de la CIA en la represión
Informes sobre la represión
Contreras: es una "venganza" de la CIA
* El Informe Hinchey fue proporcionado a El Mostrador por Peter Kornbluh, del National Security Archive en Washington, D.C.
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17 de Noviembre del 2000
En Caravana de la Muerte
CIA confirma que Arellano Stark ordenó ejecuciones
por Pascale Bonnefoy M.
Un documento desclasificado esta semana por la CIA señala que el general Sergio Arellano Stark habría ordenado la ejecución de al menos 21 presos políticos durante la Caravana de la Muerte en el sur y norte del país en 1973.
El informe de inteligencia, con fecha 25 de octubre de 1973, en pleno viaje por el norte de Chile de la Caravana de la Muerte, comandado por Arellano como delegado oficial del general Augusto Pinochet, afirma lo siguiente:
“[...] El General Sergio Arellano, comandante de tropas del ejército, dio instrucciones durante un reciente viaje al sur de Chile, para tratar duramente a los extremistas. Como resultado de estas instrucciones, seis extremistas que habían sido capturados fueron ejecutados.”
El documento, fuertemente censurado, también menciona el paso de la Caravana de la Muerte por el norte del país:
"Arellano dio las mismas instrucciones en el norte, y ya se han ejecutado a 15".
Esta información ya había sido mencionada en el Informe Hinchey, publicado el 19 de septiembre de este año. Este informe fue elaborado por la CIA a petición de cuatro comités legislativos del Congreso estadounidense, y recogió parte de la documentación desclasificada esta semana.
El informe de la CIA de 1973 indica que las “instrucciones” de Arellano son un ejemplo de cómo “los militares y Carabineros [...] continuarán actuando en contra de cualquier persona que tome acciones beligerantes en contra de la ley y el orden”.
También señala que los “líderes militares creen que por ahora han neutralizado a los extremistas, que parecen estar desorganizados e inefectivos. No obstante, el toque de queda continuará por un largo período de tiempo...”.
Durante el paso de la delegación de Arellano por el sur y luego el norte de Chile entre octubre y noviembre de 1973, 72 personas fueron ejecutadas o hechas desaparecer. Ninguna de ellas había sido condenada a la pena capital por ningún tribunal ni Consejo de Guerra, y muchos de ellos aún estaban siendo procesados. Algunos, incluso, ya habían sido sentenciados a penas de sólo meses de reclusión o extrañamiento. Otros, se presumía, estaban a punto de obtener su libertad.
Por la Caravana de la Muerte, el juez Juan Guzmán ha procesado a nueve personas, como resultado de su investigación por las querellas interpuestas en contra de Pinochet. Estos incluyen al propio Arellano Stark y varios miembros de su delegación.
Más documentos desclasificados en: Dossier de la inteligencia ''gringa'' en Chile (14/11/2000)
14 de Noviembre del 2000
Letelier, Contreras y la Operación Cóndor
Varios documentos desclasificados revelan que la CIA supo al menos cuatro meses antes del asesinato en Washington del ex canciller chileno Orlando Letelier y su asistente Ronni Moffit el 21 de septiembre de 1976, que los servicios de inteligencia del Cono Sur estaban coordinados, y planeaban "acciones ejecutivas" fuera de sus fronteras. Un telegrama de la Embajada de EE.UU. sostiene que "posiblemente", Pinochet no tuvo conocimiento de las operaciones del Cóndor.
Un memo sobre una reunión entre autoridades de los Departamentos de Estado y Justicia para tratar el caso Letelier se llevó a cabo el 21 de agosto de 1978, casi dos años después del asesinato en Washington. En ese encuentro, se discutieron aspectos del caso Letelier en relación a la futura solicitud estadounidense a la Corte Suprema chilena para extraditar al jefe de la DINA, Manuel Contreras, y su segundo, Pedro Espinoza.
El documento señala que eran de “particular preocupación” informes de que Contreras “tratará de arrastrar a la Agencia [CIA] al caso como parte de su defensa”.
Luego, señala que en esta reunión, el fiscal federal Eugene Propper –quien investigaba el doble asesinato-, reseñó tres “áreas básicas de preocupación: la relación de Contreras [censurado], la entrega de visas de EE.UU. para pasaportes paraguayos en Asunción en julio de 1976, y la relación de ‘Condor’ con el caso”.
Luego de extractos censurados, el memo señala que la información de la CIA sobre la Operación Cóndor “puede ser utilizada sólo con fines de aportar antecedentes”, y agrega que Propper explicó que Michael “Townley tiene conocimiento sobre Cóndor y lo ha mencionado en relación a la entrega de los pasaportes paraguayos”.
Además, Propper afirmó que como resultado de la investigación del caso Letelier, el gobierno estadounidense “ha acumulado considerable información sobre las actividades de la DINA en el exterior...”.
"Más allá del intercambio de información"
En efecto, meses antes del asesinato de Letelier y Moffit, la CIA ya contaba con información sobre la Operación Cóndor. El día después de esa reunión, el 22 de agosto de 1978, la CIA entregó un informe titulado “Un mirada breve a ‘Operación Cóndor’”, al ex embajador de EE.UU. en Chile, George Landau, y el fiscal Propper.
En ese informe, la CIA indica que supo por primera vez de la Operación Cóndor en marzo de 1976 –seis meses antes del atentado en Washington-, y que “Perú y Ecuador se integraron recientemente como miembros” a la red de inteligencia del Cono Sur.
La CIA supo de Cóndor, según el informe, “en marzo de 1976, cuando [censurado] informó que el coronel Manuel Contreras, entonces jefe de la DINA, había iniciado un programa de cooperación entre los servicios de inteligencia de Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia llamado ‘Plan Cóndor’.
"Aunque la cooperación entre los servicios de inteligencia/seguridad respectivos había existido desde hacía un tiempo –tal vez desde febrero de 1974- el esfuerzo de cooperación no se formalizó hasta fines de mayo de 1976, cuando se llevó a cabo una reunión de Cóndor en Santiago, Chile. El tema principal de la reunión era la cooperación a largo plazo entre los servicios de los países miembros, pero iba mucho más allá del intercambio de información.
Y agrega: ”Antes de julio de 1976, la CIA estaba recibiendo informes de que Cóndor planeaba ‘acciones ejecutivas’ fuera de los territorios de los países miembros en contra de dirigentes de grupos terroristas indígenas [nacionales] residentes en el extranjero. Estos últimos incluían a miembros de la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR), que comprendía el MIR chileno, el ERP argentino, los MLN-Tupamaros uruguayos y otros grupos menos importantes”.
Luego de un extenso párrafo completamente censurado, el documento continúa: “Durante los dos últimos años, los representantes de Cóndor se han reunido periódicamente en uno u otro país miembro para coordinar sus actividades, han establecido una red especial de comunicaciones, y han realizado entrenamientos de variado tipo, incluyendo la guerra sicológica”.
Pinochet no sabía del Cóndor, según Embajador
Otro documento de esa misma época, fechado el 24 de agosto de 1976, un mes antes del doble crimen en Washington, asevera que posiblemente, el superior directo del coordinador general de Cóndor, Manuel Contreras, no sabía nada sobre sus operaciones más delicadas.
Un telegrama enviado por el embajador de Estados Unidos en Chile, David Popper, señala que “es muy posible que Pinochet no tenga conocimiento alguno sobre la Operación Cóndor, particularmente sus aspectos más cuestionables”.
El telegrama, enviado al Secretario de Estado, se refiere a la posible imputación al general Pinochet en un plan de asesinato no específicado, pero que se refiere a los planes para matar a Letelier.
En el documento, el remitente de la Embajada de EE.UU. en Chile señala: “A mi juicio, dada la sensibilidad de Pinochet respecto de presiones de parte del gobierno estadounidense, bien podría tomar como un insulto cualquier referencia a que estuviera involucrado en algún complot de asesinato. Además, la cooperación entre las agencias de nacionales de inteligencia del Cono Sur es manejada por la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA), aparentemente sin responder a nadie.
“Es muy posible –se agrega- que Pinochet no tenga conocimiento alguno sobre la Operación Cóndor, particularmente sus aspectos más cuestionables”.
Más adelante, la embajada sugiere una manera indirecta para abordar el tema –se desprende que con Pinochet-, “en el contexto de haber escuchado un rumor que él no pudiera creer, pero que si se sustenta, sería desastrozo para los perpetradores”.
14 de Noviembre del 2000
Pinochet quería ''eliminar'' a Allende en 1972
Según se desprende de varios documentos de la CIA, el general Pinochet habría estado involucrado en los planes para un golpe de Estado para derrocar al Presidente Allende desde al menos 1972, y veía como las "únicas alternativas" la renuncia forzada del mandatario, o su "eliminación".
Un informe de la CIA con fecha 27 de septiembre de 1972 cita lo siguiente:
“Pinochet, antes un estricto constitucionalista, admitió renuentemente que ahora lo está pensando dos veces: que Allende debe renunciar o ser eliminado (‘únicas alternativas’). Pinochet (hombre de Prats) cree que Prats es un primer candidato para encabezar un nuevo gobierno, pero admite que si el golpe es liderado por oficiales más jóvenes (posibilidad remota), Prats no tendría ninguna posibilidad porque se le relaciona demasiado a Allende.”
Más adelante, el informe señala que una fuente contó que cuando Pinochet viajó a Panamá para negociar la compra de tanques con el gobierno de EE.UU., habló con oficiales del ejército estadounidense que conocía “desde sus días en la Escuela de las Américas, y se le dijo que Estados Unidos apoyaría un golpe en contra de Allende ‘con todos los medios necesarios’ cuando llegara la hora”.
Otro documento de identificación de la CIA sobre Pinochet reseña sobre él: “Involucrado en la preparación de un golpe del general Alfredo Canales Márquez, Jefe del Estado Mayor del Ejército”.
Un cable fuertemente censurado, con fecha 28 de septiembre de 1972, indica que la “cambiante actitud de Pinochet bien podría reflejar la nueva posición de Prats. Algunos oficiales han comentado recientemente que Canales estaba antes de su tiempo, y que Prats encabezaría un eventual golpe".
Segundo en la lista
Un informe de la CIA mencionó en 1971 a los oficiales del ejército chileno más propensos a oponerse al gobierno de Allende, según la opinión de una fuente no revelada. Pinochet era el segundo en la lista.
El documento, con fecha 31 de agosto de 1971, enumera a ocho oficiales, pero el nombre del primero de ellos está tachado. La lista continúa con el general Augusto Pinochet, comandante de la guarnición de Santiago.
Y sigue: - “Brigadier general Alfredo Canales Márquez, director de la Academia de Guerra; - Teniente coronel Dante Iturriaga Marchesse, comandante de Fuerzas Especiales; - Coronel Julio Canessa Robert; - Teniente coronel Roberto Souper Onfray, comandante del segundo batallón blindado (comanda todos los tanques en Santiago); - Coronel Sergio Víctor Arellano Stark, actualmente agregado militar en Madrid, pero quien volverá a Santiago próximamente, con destinación desconocida; y - Coronel Sergio de la Puente, comandante del Regimiento Buin”.
El informe señala que "[censurado, probablemente el primero en la lista] tiene un control sólido sobre su unidad". "Canessa –agrega el documento- aunque está firmemente opuesto al régimen a nivel personal, no tiene el pleno control de su personal, algunos de los cuales han sido quemados por su asociación con el grupo del general [Roberto] Viaux".
Al conversar sobre otros comandantes claves en la zona de Santiago, la fuente no revelada señala que “aún no tiene certeza sobre el Teniente coronel Carol Urzúa, comandante del Regimiento de Puente Alto, o del Coronel Carlos Ossandón, comandante del Regimiento de Tacna; este último es proclive a la Izquierda Cristiana, mientras que el primero se opone a todo partido político, pero ahora parece apoyar al gobierno”.
El informe también indica que “los coroneles Héctor Orozco y Virgilio Espinoza, ambos oficiales de contrainteligencia en G-2 [censurado] se oponen al régimen. A ellos se agrega Pablo Montt Momberg..., coronel que pasó a retiro justo antes de la elección de Allende, previamente pro-Democracia Cristiana, ahora reúne información entre las Fuerzas Armadas”.
Se señala que “no hay una planificación activa actualmente en curso entre aquellos en el listado del primer párrafo para montar un golpe, pero varios de ellos tendrían que cooperar para que un plan fuera realista. El único general con quien se puede contar sería Canales; Pinochet estaría a favor, pero le gustaría cerrar sus ojos ante los hechos”.
En una ficha de identificación de la CIA sobre Pinochet, con fecha 11 de septiembre de 1973, se le describe como “el Comandante en Jefe del Ejército que encabezará el golpe".
14 de Noviembre del 2000
Los dineros para El Mercurio
Varios documentos desclasificados dan cuenta del dinero aportado al diario El Mercurio como parte de la estrategia de propaganda para debilitar al gobierno de Salvador Allende e intensificar la oposición en su contra.
Uno de ellos es un memo del Consejo de Seguridad Nacional para el asesor de Seguridad Nacional, Henry Kissinger, respecto de una reunión del Comité 40 del 9 de septiembre de 1971.
En el memo, fechado un día antes, se señala que la reunión del Comité "considerará una solicitud [censurado] para El Mercurio... para apoyo encubierto de un total de US$1 millón".
El documento indica que "el informe de la CIA sobre la propuesta de El Mercurio (adjunta) da cuenta de la creciente presión del gobierno de Allende sobre El Mercurio. La presión económica sobre el diario ha sido posible por el mayor control gubernamental sobre las finanzas y los negocios en Chile".
Continúa: "[Censurado] el diario necesita al menos US$1 millón para sobrevivir en el próximo año o dos".
Más adelante, afirma: "Las opciones básicas planteadas en el informe de la CIA son las siguientes: "A. Otorgar financimiento extensivo para el diario con el entendimiento de que esto quizás no sea suficiente para evitar que el gobierno de Allende cierra el diario de todas maneras (e.g., a través del control de imprentas o paros laborales). Esto requeriría un compromiso inicial de al menos US$700.000.
"B. Permitir a El Mercurio quebrar y preparar el máximo esfuerzo propagandístico sobre el tema de la libertad de prensa. Allende podría contrarrestar eso demostrando que fue la ineptitud financiera de El Mercurio que resultó en su quiebra".
Luego señala que el embajador Korry y el Jefe de la Estación de la CIA en Santiago recomiendan la primera opción. Y afirma: "Además, debemos condicionar nuestro apoyo al entendimiento de que El Mercurio lanzará un ataque público intensivo en contra de los esfuerzos del gobierno de Allende para llevar al diario a la quiebra".
Pagos anteriores
Otro documento, también un memo para Kissinger, pero del 11 de abril de 1972, se refiere a la solicitud de la CIA para otorgar fondos adicionales a El Mercurio, "cuyo continuada existencia se considera esencial durante el periodo previo a las elecciones parlamentarias de marzo de 1973".
El memo recuerda que anteriores autorizaciones de fondos del Comité 40 para El Mercurio en septiembre y octubre de 1971 ya se habían gastado. La cifra del monto está censurada.
"Los actuales fondos se utilizarán para pagar un préstamo, cubrir los déficit operacionales hasta marzo de 1973, e incluir un fondo de contingencia de [cifra censurada] para emergencias, como necesidades de créditos, nuevos impuestos y otras deudas bancarias que podrían tener que ser pagadas a corto plazo".
El memo señala que el Embajador Nathaniel Davis "ha apoyado esta propuesta".
El pago de la ITT
Un memo de la CIA, sin fecha y fuertemente censurado, da cuenta de los pagos de la corporación ITT al diario El Mercurio en 1972.
El memo, bajo el título "Financiamiento de El Mercurio Feb.-Abril 1972", señala:
"(1) La ITT se comprometió a pagar a El Mercurio US$300.000 e hizo un depósito inicial de US$100.000 en febrero de 1972. Un segundo depósito por US$100.000 se postergó y luego fue suspendido debido a la revelación de Anderson.
(2) [censurado totalmente]
(3) La única información que tiene la Agencia sobre el financiamiento se obtuvo de [censurado] la ITT.
(4) Además del financiamiento a El Mercurio en 1972 descrito anteriormente, [censurado] informó que una cantidad no especificada de fondos de la ITT fueron proporcionados a El Mercurio a finales de 1970. No hay detalles disponibles sobre el financiamiento en 1970".
14 de Noviembre del 2000
La CIA y el ''hombre más peligroso de Chile''
El ex Director de la DINA, Manuel Contreras, amenazó al gobierno de Estados Unidos en 1989 con tomar “acciones perjudiciales” en contra del entonces gobierno de George Bush debido a lo que consideró un “rompimiento” del compromiso de no revelar información que pudiera dañarlo a él, Pinochet, Bush y el ex embajador de EE.UU. en Chile, Harry Barnes. Dos años después, la CIA informó que había destruido su archivo sobre Contreras, a quien la Embajada consideraba el “hombre más peligroso de Chile”.
Un cable del 10 de febrero de 1989, enviado por la Embajada de Estados Unidos al Departamento de Estado, revela que Contreras “podría estar planeando tomar acciones no especificadas que perjudiquen al gobierno de EE.UU. a partir de fines de febrero de 1989, en lo que parece ser un intento de Contreras de enviar un mensaje al gobierno estadounidense”.
Según el cable, Contreras habría llegado a un “entendimiento” con un grupo de “gringos” durante “cuatro reuniones aparentemente separadas... en los meses inmediatamente previos al plebiscito del 5 de octubre” de 1988.
Este “entendimiento” implicaba que “ninguna de las partes revelaría información perjudicial a Contreras, el Presidente Pinochet, el entonces candidato presidencial George Bush, y el entonces embajador de EE.UU. [Harry] Barnes. En el contexto de información perjudicial se inlcuyó el caso Letelier [censurado el resto]”.
Luego, el cable señala que Contreras consideraba que ese “entendimiento” se había roto debido a “recientes iniciativas estadounidenses, y a menos que se llegara a un nuevo entendimiento antes de fines de febrero, Contreras será libre de tomar acciones perjudiciales no especificadas en contra del gobierno de EE.UU.”.
El cuento para el caso Letelier
Contreras, indica el cable, estaría dispuesto a “reunirse con un representante del gobierno estadounidense y ‘testificar’ en Chile si se llega a un acuerdo previo sobre una historia apropiada para explicar el caso [Letelier]. Contreras describió la ‘historia’ como la caracterización de Letelier como agente cubano, activo en Estados Unidos y Chile, que había sido asesinado por exiliados cubanos enterados de su estatus de agente. (Comentario: No está claro si Contreras efectivamente tiene alguna evidencia para respaldar esta afirmación). Como otro elemento del caso, Contreras también se refirió a un hijo del Presidente Pinochet (probablemente Marco Antonio) y a Armando Fernández Larios, quienes estarían involucrados juntos en el tráfico de drogas”.
El comentario de la Embajada al respecto fue el siguiente: “La má probables acciones perjudiciales tomadas en contra del gobierno de EE.UU. sería continuar los ataques en la prensa financiada por el gobierno en contra del gobierno de EE.UU. y su personal, como recientes informes de prensa sugiriendo que el Presidente Bush, mientras fue director de la CIA, encubrió la culpabilidad de los agentes de la CIA cubanos en el asesinato de Letelier”.
Y agrega: “Contreras es el hombre más peligroso de Chile. Actualmente se siente bajo una presión extrema debido al caso Letelier y a acusaciones de homicidio en Chile en contra de su hijo en un caso no relacionado, y no podemos descartar la posibilidad de algún acto terrorista instigado por Contreras”.
Archivos destruidos
En 1991, la Oficina de Seguridad de la CIA informaba que había destruido sus archivos sobre Contreras, “en pleno cumplimiento” de las regulaciones de la agencia.
Un memo de la CIA fechado el 21 de mayo de 1991, en respuesta a una solicitud del Consejo General para información sobre Manuel Contreras y otros involucrados en el caso Letelier, señala que “el archivo de seguridad asignado a Juan Manuel Contreras Sepúlveda fue destruido el 19 de febrero de 1991, en pleno cumplimiento con las regulaciones sobre la retención de registros oficiales”.
Además, se refiere a los archivos sobre el estadounidense y ex agente de la DINA, Michael Townley, inculpado del asesinato de Letelier, indicando que el nombre de Townley le fue sugerido a la CIA en febrero de 1971 como posible colaborador, pero que en diciembre de ese año, la Dirección de Operaciones de la CIA “canceló su interés” en él. El memo no ofrece explicación de las razones.
Los archivos de la Oficina de Seguridad de la CIA “no reflejan ninguna afiliación posterior de Townley con esta agencia”, señala el memo.
Los almuerzos de Contreras con la CIA
Otros documentos desclasificados reflejan la particular relación de Contreras con la CIA. En uno de ellos, un memo para el Director de la CIA con fecha 23 de agosto de 1975, confirma la visita de Contreras a la sede central de la CIA dos días después.
El documento explica que “el Subdirector de Inteligencia Central ofrecerá un almuerzo en la sede central de la Agencia para el coronel Contreras el 25 de agosto. El almuerzo será esencialmente protocolar. La conversación privada se realizará entre el Subdirector y el Coronel Contreras después del almuerzo, en la que el coronel Contreras le explicará las recientes medidas tomadas por el gobierno chileno para mejorar su imagen sobre el tema de los derechos civiles”.
La segunda hoja de este informe está censurada en su totalidad.
Otro documento, preparado por la CIA el mismo día de la reunión, el 25 de agosto de 1975, confirma su realización y resume sus resultados:
El coronel Contreras, indica, “describió varias medidas positivas específicas que el gobierno de Chile tomaría respecto de los derechos humanos. El Subdirector de Inteligencia Central aprovechó la oportunidad para expresarle su preocupación sobre la situación de derechos humanos en Chile, la negativa imagen internacional de Chile y las dificultades que esto, a su vez, le causa al gobierno de EE.UU. El objetivo de la visita del coronel Contreras a EE.UU. fue obtener una mejor apreciación del sentimiento de EE.UU. hacia Chile sobre el tema de los derechos humanos”.
Más de un mes antes, el 10 de julio, un informe de la CIA señalaba lo inútil que sería que Contreras intentara explicar los problemas de derechos humanos a las autoridades de gobierno durante su visita a Estados Unidos.
En el informe, la CIA anota: ”[Censurado] informó sobre [censurado] e hizo el siguiente comentario: el coronel Contreras puede lograr poco, si es que algo, al tratar de explicar los problemas y preocupaciones respecto de los derechos humanos a altas autoridades del gobierno estadounidense, dada la visión distorsionada que tiene el gobieno chileno de su propia situación. Cree, entonces, que este aspecto de la visita no se justifica desde nuestro punto de vista, y, si hubiera publicidad al respecto, podría ser contraproducente”.
Pero por otra parte, agrega, “[censurado] reconoce el valor de mantener buenas relaciones con el Presidente Pinochet, quien no debe tener la impresión que desestimamos sus esfuerzos por comunicarse con nosotros. Por lo tanto, cree que valdría la pena si el general [Vernon] Walters le diera un poco de tiempo a Contreras para permitirle descargarse sobre el tema de derechos humanos, y, por lo tanto, permitir al gobierno chileno desahogarse”.
CIA niega apoyo a la DINA
En esa reunión también se tocó el tema del posible entrenamiento y apoyo de la CIA a la DINA, presuntamente en respuesta a una solicitud del propio Contreras, según señala otro informe de la CIA de agosto de 1975.
El documento indica que se le “enfatizó los siguientes puntos a Contreras”: “A. La Agencia no puede dar entrenamiento o apoyo a actividades que pueden ser interpretadas como ‘represión política interna’...”
Los puntos B y C están censurados, así como las restantes dos páginas en su totalidad.
14 de Noviembre del 2000
Los pasaportes paraguayos para la DINA
''Favor urgente'' de Stroessner para Pinochet
Un memo del Departamento de Estado del 1 de septiembre de 1976 cuenta que el general Augusto Pinochet llamó de "urgencia" a su par de Paraguay, Alfredo Stroessner, pidiendo un "favor": necesitaba pasaportes paraguayos para dos agentes de la DINA.
El memo señala que el 5 de agosto de ese año, el entonces Embajador de EE.UU. en Paraguay, George Landau, informó desde Asunción que el cónsul estadounidense en ese país había otorgado dos visas B-2 a nombre de "Juan Williams" y "Alejandro Romeral". Ambos hombres llevaban "pasaportes especiales de Paraguay".
Días después, Stroessner recibía una llamada de Pinochet, "pidiéndole un favor urgente". Según el memo, Pinochet quería enviar a dos oficiales del ejército chileno -el capitán Juan Williams y el teniente Alejandro Romeral- a Estados Unidos para realizar una investigación sobre unas empresas privadas que, decía Pinochet, podrían servir de pantalla para chilenos de izquierda.
Estos hombres resultaron ser Michael Townley y Armando Fernández Larios, respectivamente, partícipes del atentado en contra de Orlando Letelier y Ronni Moffit en Washington un mes y medio después.
"Menos conspicuos"
Pinochet pidió a Stroessner que se les otorgaran pasaportes paraguayos con sus nombres verdaderos "para hacerlos menos conspicuos... Stroessner accedió".
Se suponía que el secretario privado de Stroessner, Conrado Pappalardo, quien había tramitado las visas estadounidenses para los dos agentes de la DINA, iba a "darle un recado del Presidente Stroessner" al embajador Landau al respecto, pero no lo hizo hasta mucho después, posterior al otorgamiento de las visas.
Landau estaba molesto y le reprochó a Pappalardo no haberle pedido su opinión primero. A esto, el secretario privado de Stroessner replicó que "el gobierno paraguayo había asumido todo el riesgo sobre los viajeros al otorgarles pasaportes especiales y nunca admitiría que ellos no eran paraguayos".
Según Pappalardo, "Williams" y "Romeral" volvieron a Chile el 27 de julio de 1976 y le dijeron que pensaban viajar de nuevo a EE.UU. unos diez días más tarde. En ese momento, Landau recomendó al Departamento de Estado de que se les negara la entrada en la frontera si trataban de utilizar sus pasaportes paraguayos. Landau consideraba todo el asunto "altamente explosivo y podría causar grandes problemas en Estados Unidos".
Las visas fueron revocadas el 9 de agosto de 1976.
La CIA ya lo sabía
Mientras Landau se molestaba por no haber sido consultado, la CIA ya sabía de que los dos hombres no eran paraguayos. Un anexo de un informe de la CIA, sin precisión de fecha, establece que en julio de 1976 estaba en conocimiento de la solicitud de pasaportes paraguayos para dos oficiales del ejército chileno.
Según este informe, la CIA supo por primera vez de los dos sujetos el 29 de julio de 1976, “cuando el Embajador George Landau, entonces Embajador de EE.UU. en Paraguay, [censurado] para informar al teniente general Vernon Walters de que se le había solicitado al Presidente paraguayo Stroessner que otorgara pasaportes paraguayos oficiales a dos oficiales del Ejército de Chile que serían enviados a Estados Unidos para conducir una investigación sobre varias empresas comerciales privadas creadas durante el gobierno de Allende para comprar minerales que iban desde Chile hacia EE.UU..
"Los oficiales involucrados eran WILLIAMS y ROMERAL. El [censurado] tuvo la oportunidad de fotografiar los pasaportes cuando fueron presentados al Consulado de EE.UU. para las visas. Por razones desconocidas, el secretario privado de Stroessner [Pappalardo] –que manejaba el caso- le dio a los chilenos el número de teléfono de oficina del general Walters.”
Más adelante, el informe señala: “... Se decidió devolver la acción al Embajador Landau para que él informara al respecto al Departamento de Estado. El 4 de agosto de 1976, el general Walters envió un mensaje al Embajador Landau [censurado]. El día siguiente, el Embajador Landau notificó al Secretario Adjunto de Estado Harry W. Shlaudeman [documento mencionado anteriormente] sobre el caso [censurado]. Se prepararon fotografías de los pasaportes a partir de los negativos [censurado] fueron entregados al Secretario Shlaudeman el 6 de agosto de 1976.
"Una vez disponible este material, el Secretario Shlaudeman asumió la responsabilidad del caso y notificó al Servicio de Inmigración y Naturalización y la Oficina de Visas del Departamento de Estado. En ese momento, el Departamento de Estado tomó medidas para negar la entrada al país de los tenedores de esos pasaportes".
Según este informe de la CIA, la agencia no supo más de estos dos oficiales chilenos hasta agosto de 1977, casi un año después del asesinato de Letelier y Moffit en Washington, cuando el representante del FBI en Buenos Aires, Robert Scherrer, envió un memo con fecha del 4 de agosto de ese año, “afirmando que un terrorista cubano en el exilio había identificado a Williams en la fotografía como uno de sus presuntos contactos de la DINA en Santiago a principios de 1976. Scherrer pidió [censurado] ayuda para lograr el paradero de Williams...”.
- blog de osvaldo ulloa
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