La belleza occidental:

Imagen de Jorge Hernandez

Lo bello, lo hermoso, lo atractivo, lo llamativo e inquietante en la especie humana, desde el principio de los tiempos ha recaído en el sexo femenino. En las aves y los demás animales del reino terrenal, es el macho que se viste de colores vistosos, es decorado con plumajes llamativos, es dotado de gorjeos celestiales, es beneficiado con destrezas danzantes irresistibles o es favorecido con una fuerza bruta que lo hace invencible para sacudirse a otros machos que pretenden aparearse con las hembras de su rebaño. De esta forma se garantiza la perpetuación de las especies y la diversidad, tan saludables para el equilibrio de la vida. El macho mas fuerte, de canto mas armonioso, de plumaje mas vistoso o que mejor pasos de baile ofrece a su cortesana, es premiado con el beneficio de la copulación creativa. El hombre, en cambio ha sido equipado con otros atributos menos llamativos pero, superables con el uso de la inteligencia de su cerebro desarrollado que, le permiten -a falta de atributos visibles o vistosos- idear estrategias de conquista, si es que no es él, (como a menudo ocurre) el conquistado.

 

Remontándonos a un par de miles de años en la historia, encontramos pruebas de que el ideal de belleza femenino ha ido variando, conforme a los cambios de las estructuras sociales y la forma de organización urbana en la civilización moderna occidental. Nos detendremos en occidente para, no complicar demasiado la cosa ya que, en otras culturas las formas bellas toman distintas manifestaciones, incompresibles para la mentalidad occidental. En los países árabes la belleza femenina esta supeditada al orden privado o de la privacidad, prohibiéndose a las mujeres que ni siquiera muestren un mechón del cabello o un centímetro de piel desnuda capaz de despertar la lujuria de la carne en la imprevisible debilidad del hombre. En ciertas culturas, así llamadas primitivas o nativas, no existe ninguna clase de prejuicios o prohibiciones para lucir una libre desnudez con la sola excepción de cubrir los órganos genitales, tal vez como medida preventiva para evitar accidentes espinudos con ortigas y ramas silvestres del bosque.

El hombre occidental se esfuerza por cubrir sus presas anatómicas con diversas prendas, como queriendo mostrar atractivos ficticios tapándose el cuerpo con trapos costosos y aditivos llamativos. La mujer hace algo parecido pero en lugar de ocultar su anatomía, la hace resaltar con vestimentas que bordean fielmente la curvatura de sus delicadas líneas que, resaltan sus protuberancias y sinuosidades que, el poeta sabiamente ha llamado “suaves colinas.” El hombre, envuelto en sus trajes, casi siempre grises, ofrece la misma estampa si se le ve de frente, de perfil o de espalda, un cuerpo sin mucha variación.

A no ser por esa protuberancia estomacal que, se empieza a lucir después de los 30 el cuerpo masculino es de una diversidad limitada. Las damas en cambio, son un verdadero regalo para el ojo del buen varón que sabe apreciar la belleza femenina en todos sus ángulos. Cuando una dama se acerca ofrece una visión diferente a la que deja ver cuando se aleja y la imagen de su perfil difiere de las dos anteriores, una diversidad de formas y contenidos atrayente e inquietante: ¡una invitación para los sentidos del varón siempre dispuesto!

Uno de los atractivos anatómicos femeninos que más han intrigado al hombre occidental es el busto. La mama o glándula mamaria encierra un misterio y una fuerza magnética inexplicable para los varones, a tal punto que se ha llegado a describir estado patológico o disfuncionales por una fijación extrema en ella que, lleva al varón en cuestión al límite de lo racional. Estos estados patológicos son propios del hombre de nuestra cultura occidental, principalmente en América, Europa y Japón. Apreciar el busto femenino como erógeno es la norma social normal aceptada en nuestra cultura y el comportamiento anómalo o de fijación extrema se puede dar en todas las edades y condiciones sexuales. En el hombre, el tamaño del busto despierta mucho más interés que en las otras especies animales y la mujeres desarrollan su glándula mamaria independientemente de su estado de gravidez y algunos antropólogos se atreven a postular que el busto femenino ha tenido importancia en el desarrollo evolutivo del hombre basando sus observaciones en el interés de este por la glándula y la selección biológica natural. Una mujer de busto robusto, firme y de gran tamaño es una madre ideal para el nacimiento de hijos sanos con probabilidades de sobrevivir garantizándole la nutrición de los críticos primeros meses del inicio de la vida: muy sabios estos hombres de ciencia!

En términos netamente fisiológicos, la glándula mamaria es un tejido adaptado para la producción de leche en los mamíferos. Su objetivo primario es proporcionar alimento por vía oral al recién nacido. La glándula se presenta en duplicado casi simétrico, siendo la mama izquierda ligeramente más grande; se presenta en todos los seres humanos, encontrándose –otra desventaja para el varón- atrofiada por o casi por completo en el macho. Además de su función lactante, la mama desempeña un rol de tipo sexual en muchas sociedades humanas como, la occidental en que, como se menciono anteriormente, el varón siente atracción, sobre todo por el tamaño. En las hembras de especies distintas al hombre, la glándula esta presente en numero de hasta 7 pares, en los cerdos. Sabia la naturaleza que, dotó a la mujer solamente de un par de glándulas mamarias, de otra manera la industria de genero y la fabricación de sostenes no habría sido capaz de cubrir la demanda por la bendita prenda.

Hace 20 mil años el ideal de belleza femenino era muy diferente al actual. El ideal eran mujeres obesas, de grandes bustos y un exceso de material adiposo que las hacían aún más hermosas. Prueba de ello son las bellas estatuas halladas en Austria en 1908 que datan del paleolítico que, han sido llamadas “Venus de Willendorf” y cuya data es de 22 000 a 24 000 años. Estas bellezas son de proporciones un tanto exageradas en el monte de Venus, las piernas, el estomago y por supuesto en el busto formidablemente enorme. Se cree que, son símbolos de la fertilidad que, representan a la madre en condiciones de ser fecundada y la dimensión de sus formas y el contenido adiposo en sus estructuras estaría garantizando un buen embarazo y el nacimiento dichoso de un nuevo ser vivo. Su exceso de materia grasa simbolizaría elevado status entre los pueblos cazadores y recolectores, además de un símbolo de seguridad y éxito.

La Venus moderna del siglo XXI, hace esfuerzos por no acumular grasas innecesarias pero, tratándose del busto no vacilan en dejarse adormecer por los gases del quirófano para que el bisturí del cirujano, les agregue forma y volumen a sus glándulas mamarias sin importar el costo de la inversión. Además de un bono personal para el propio ego y autoestima, despiertan la envidia o admiración de sus hermanas de género y mantiene al varón en estado de alerta permanente, ya no por obra del juego de las mutuas atracciones, sino que por las gracias de un busto siliconado.

El busto y sus misterios sigue intrigando al hombre occidental y tanto el mas sencillo de los mortales, como el mas encumbrado en la maraña del poder, han sucumbido a los atractivos de un cuerpo femenino finamente decorado con un par de perlas bien ubicadas en la zona pectoral. Ejemplos sobran pero, el más renombrado es el caso de Bill Clinton, el hombre más poderoso del planeta, felizmente casado que, sucumbió cual adolescente a los encantos de la bien dotada (busto incluido) practicante de la Casa Blanca, Mónica Lewinsky.

¡El busto femenino como elemento de poder puede incluso influir en los destinos del planeta Jorge

 

 

 

 

 

Imagen de JUANGAJARDO
Los artistas plásticos de

Los artistas plásticos de ese entonces "GOYA"y otros resaltaban las protuberancias de los rollitos y abundantes cachetes de grandes potos tipo ELEFANTES, nada que desmerezca el encanto de una gordita sensualmente resolvía, mas como la comida y la belleza entran por la vista no existe comparación entre el cuerpo escultural de una mujer moderna que hace gimnasia y culta la belleza de un cuerpo bien definido sin guata, poto y pechos caídos de tanto peso.
El romanticismo de resistir a un pasado generacional donde los hombres adultos la mayoría era guatón, pelado y con una cabeza de CHANCHO EN PLATO bajo quedo sepultada por los avances de la medicina ESTETICA donde los feos son los pobres que no tienen como pagar una cirugía plástica que los remodele y mejore su apariencia , porque nadar sin ropa luciendo la guata de tambor y no se cuidar físicamente hoy no esta como nada, la belleza es algo para pocos disfrutar y es cara mantenerla,
mas siempre encontramos los guatones y pelados disfrutando sus gorditas, con los pechos a la altura de las rodillas y pareciendo arrollado de jamón, bueno admiro FERNANDO BOTERO por sus modelos GORDITAS SEXY que el pinta en sus cuadros. mas es difícil encarar un potito de elefante y lleno de dobladuras que terminamos cansados y muriendo entre las gorduras JEJEJEJEE

Enviado por JUANGAJARDO el Julio 22, 2007 - 18:22.

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